Egresa del CMA el trompetista José García Evangelista, testimonio vivo de resiliencia a través de la música

Egresa del CMA el trompetista José García Evangelista, testimonio vivo de resiliencia a través de la música

Mazatlán, Sinaloa, 03 de julio de 2026.- La música fue para José Dolores García Evangelista mucho más que una vocación. Se convirtió en el camino que lo llevó a vencer la distancia, las dificultades económicas, el duelo personal y los desafíos propios de una carrera artística. En el Museo de la Música del Centro Municipal de las Artes (CMA), el joven trompetista presentó su examen final de Seminario Musical V y Seminario de Tesis, como cierre de una etapa construida a base de perseverancia.

Originario de Taxco de Alarcón, Guerrero, José recordó que desde los 14 años tuvo claro que deseaba recibir una formación profesional en música, un sueño que parecía lejano debido a que en su lugar de origen no existen escuelas especializadas cercanas.

“Siempre tuve la noción de estudiar música profesionalmente, pero en mi estado no contábamos con una escuela cercana. La más próxima estaba a cinco horas de donde yo vivía”, compartió.

Esa realidad lo llevó a dejar su tierra para encontrar en Mazatlán la oportunidad de construir el futuro que había imaginado. Sin embargo, el camino no fue sencillo. Durante su formación enfrentó limitaciones económicas, el tiempo lejos de su familia y los retos que implica sostener una carrera artística. Aun así, asegura que el mayor cambio no ocurrió únicamente en su manera de interpretar la trompeta, sino en su crecimiento como persona.

“Mi formación ha sido muy difícil en cuestiones económicas y personales, pero hoy me doy cuenta de cuánto he crecido. Ya no solamente pienso musicalmente; también he crecido como persona. Me siento más profesional al presentarme ante el público.”

La presentación artística, originalmente programada tiempo atrás, también estuvo marcada por un episodio profundamente humano. José reveló que el recital debió aplazarse debido a una pérdida familiar, circunstancia que convirtió este examen en un momento especialmente significativo dentro de su proceso de duelo.

Lejos de detenerse, decidió transformar esa experiencia en una motivación para culminar la meta que había perseguido durante años.

Para esta evaluación preparó un programa de alta exigencia técnica que recorrió distintas épocas y estilos de la literatura para trompeta. Interpretó la Sonata en Mi Mayor de George Frideric Handel, el Concierto para Trompeta y Orquesta en Mi bemol Mayor de Franz Joseph Haydn, el Concert Étude de Alexander Goedicke y concluyó con Fantaisie and Variations on the Carnival of Venice de Jean-Baptiste Arban, acompañado al piano por el maestro José Miguel Rivera.

El examen fue evaluado por un jurado integrado por los maestros Juan Carlos Chavarría Reyes, presidente; Maritza A. Cisneros Ramos, secretaria; Raziel Pineda Alcántar, vocal, e Israel Aragón Peralta, como suplente.

José también dedicó palabras de profundo agradecimiento a quienes fueron fundamentales en su desarrollo artístico y personal.

Reconoció el respaldo del doctor Sergio Arturo Vargas, del maestro Juan Carlos Chavarría y del maestro Jorge Mejía, quienes, afirmó, estuvieron presentes en momentos decisivos de su formación.

“Ellos me ayudaron a salir adelante. Han salvado mi carrera y sin ellos no hubiera podido lograr lo que hoy estoy viviendo.”

La presentación artística de José García Evangelista representó mucho más que un requisito académico. Fue el testimonio de que el talento encuentra su mayor fortaleza cuando se une a la disciplina, la constancia y la resiliencia. Su historia demuestra que, incluso cuando el camino parece más largo de lo esperado, la determinación puede convertir los obstáculos en parte de una obra cuyo mejor movimiento es, precisamente, no rendirse nunca.