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Alejandro Páez Varela, un hijo “adoptivo” de Mazatlán y su cruzada por la Literatura

El 23 de agosto, horas antes de la presentación de su más reciente libro “Los vendedores de almas”, Alejandro Páez Varela confirmó su profundo vínculo con Mazatlán. No es la primera vez que lo hace, en visitas anteriores ya compartió con el público porteño obras como Izquierdas, y en cada ocasión reafirma su identidad como “hijo adoptivo” de esta ciudad.

“Nunca he fallado con los mazatlecos. Tengo muchos años viniendo; me siento como en casa cada vez que presento un libro en Mazatlán”, asegura con una sonrisa cómplice.

Para el escritor y periodista, la promoción de la literatura no es una pose intelectual, sino una necesidad vital. Con su característico tono reflexivo y humor afilado, lo resume en una metáfora sencilla: “Los carpinteros promueven sus muebles, los albañiles sus paredes, y los que escribimos promovemos nuestros libros”.

Detrás de cada página, explica, hay experiencias de vida que se comparten con los lectores; la literatura es un vehículo para comprender el mundo y también para evadirlo cuando la realidad lo exige.

“Los libros alimentan esa posibilidad de reencontrarte con otros mundos que no conoces ni entiendes, pero que a través de la literatura sabes que existen”, afirma.

La elección de Mazatlán para presentar sus obras no es casual. Páez Varela destaca que la ciudad cuenta con una sociedad activa y núcleos culturales vigorosos que mantienen viva la promoción de las letras. Recuerda con entusiasmo la época en la que existían dos o tres ferias del libro “y hasta se peleaban entre organizadores para ver quién hacía la siguiente”.

Ese dinamismo, enfatiza, no se ve en todas partes de México y es uno de los motivos por los que vuelve una y otra vez.

Aunque celebra la existencia de librerías y bibliotecas en Mazatlán, el autor no se queda callado ante lo que considera una deuda pendiente: “Me gustaría que hubiera muchas más librerías que bares. Amo la cultura alegre mazatleca, pero necesitamos más espacios para los libros”.

Señala que no se trata solo de fomentar el consumo de libros per cápita, sino también de impulsar la literatura. “Cualquier libro, cualquier autor debe ser motivo de celebración”, sentencia.

Alejandro Páez Varela está convencido de que, a diferencia de otras ciudades, en Mazatlán la literatura no pierde.

“Mazatlán es muy virtuoso, tiene núcleos para todo, tiene grupos de la sociedad que son muy pujantes en la literatura, en las artes y eso es lo que mantiene viva una parte orgánica de la sociedad que debe siempre existir”.

Con cada visita, el autor no solo comparte historias, también deja una invitación abierta a celebrar las letras, en una ciudad de mar, música y libros.

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“El mundo a través de mis ojos”, la inclusión hecha imagen

La Galería Rubio del Teatro Ángela Peralta se convirtió en un espacio de encuentro con la sensibilidad y la diversidad a través de la exposición “El mundo a través de mis ojos”, un proyecto de inclusión artística impulsado por Fundación Teletón, en coordinación con el CRIT Sinaloa y con el respaldo del Instituto Municipal de Cultura, Turismo y Arte de Mazatlán.

En esta muestra, la cámara se transformó en un puente para que niñas, niños y adolescentes con discapacidad y/o autismo pudieran expresarse, reconocerse y compartir su visión del mundo. Cada fotografía y cada autorretrato son testimonio de autonomía, creatividad y orgullo, mostrando cómo el arte puede derribar límites y abrir horizontes de inclusión.

Las imágenes expuestas no solo conmueven, también interpelan, son fragmentos de vida que hablan de superación, de sensibilidad y de la certeza de que la cultura y el arte son espacios donde todas y todos tienen un lugar.

La exposición inició con la afirmación jubilosa de los participantes: “¡Hoy soy fotógrafo!”. Con la cámara en mano, exploraron su entorno cotidiano en el CRIT Sinaloa: jardines, muros, arquitectura, actividades y momentos de convivencia. La experiencia alcanzó su clímax en los autorretratos sobre acetato, donde cada joven plasmó su identidad más allá de un rostro: una declaración de existencia, de emoción y de pertenencia.

Durante la inauguración se entregaron reconocimientos a las niñas y niños participantes, un gesto que subrayó la importancia de valorar su esfuerzo y el de las familias y profesionales que los acompañan.

La voz de la Dirección del CRIT Sinaloa
María Gutiérrez, directora general del CRIT Sinaloa, destacó el doble impacto que esta exposición busca generar:
“Lo primero que nos interesa es que los artistas que hoy exponen se sientan orgullosos de su trabajo. Muchas veces la discapacidad representa retos y pocas oportunidades de reconocer lo valioso y lo increíble que hay en cada persona. El orgullo que ellos sienten hoy es muy importante para nosotros.”

La directora general del CRIT Sinaloa añadió que la segunda gran meta es ampliar el mensaje a toda la comunidad:

“Queremos que cualquier persona que vea este arte identifique que, aunque en la vida existan retos —en el caso de nuestros niños, ligados a la discapacidad—, hay miles de habilidades que se pueden reconocer y mostrar. La rehabilitación en el CRIT tiene como fin último lograr un verdadero proyecto de inclusión, en el que los niños y niñas puedan participar activamente en su entorno natural.”

Finalmente María Gutiérrez subrayó la relevancia del contexto local:

“Mazatlán tiene una riqueza cultural increíble, y esta también es una oportunidad para que los niños y niñas con discapacidad y autismo participen y enriquezcan esa gran cultura que tenemos.”

Gracias al respaldo del Instituto de Cultura, que facilitó la Galería Rubio, este proyecto se consolidó como un puente entre la inclusión y la creación artística, confirmando que la diversidad es también una forma de belleza. La exposición “El mundo a través de mis ojos”, permanecerá abierta al público hasta este viernes 29 de agosto.

Artistas participantes:
Sofía Quintana Torreblanca, Andrés Gaxiola López Lizárraga, Miguel Esau Juárez Leyva, Fernanda Guadalupe Vásquez Asunción, Eduardo Said Quiñonez Estrada y Ángel Ricardo Osuna Acosta dieron vida a esta exposición que invita a mirar el mundo desde la lente de la empatía y la esperanza.