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Maestros del CMA fusionan danza y artes plásticas en el proyecto “Dibujo en Movimiento”

Mazatlán, Sinaloa, 06 de abril de 2026.— Con el objetivo de explorar los límites entre el cuerpo y el lienzo, surge “Dibujo en Movimiento”, una innovadora propuesta educativa del Centro Municipal de las Artes (CMA). El proyecto busca vincular la danza con las artes visuales a través de una exposición artística que proyecta el talento, la técnica y las emociones de los alumnos.

La iniciativa, impulsada por la coordinadora de la Escuela Municipal de Ballet Clásico, Ana Paola Villegas y el artista plástico Miguel Flores, propone que los estudiantes de Artes Plásticas representen las líneas de movimiento generadas durante la ejecución dancística mediante el dibujo y la pintura. Dibujo en Movimiento comenzó como una propuesta espontánea y se ha consolidado como una oportunidad para enriquecer el proceso formativo de los jóvenes artistas de ballet clásico y dibujo y pintura.

“Es fundamental entender que la mezcla de diferentes formas de arte da resultados sorprendentes y enriquecedores. Este tipo de colaboración que involucra la danza, folklore, pintura, incluso escultura, permite a los artistas explorar nuevas formas de expresarse y comunicarse a través de sus respectivas disciplinas”, expresó la coordinadora.

Durante la clase se dibuja a partir de la observación del bailarín y se usan fotografías para plasmar el movimiento de manera directa.

“Enseño a crear el movimiento a través de expresiones gráficas, algo fundamental para conectar con la danza y el dibujo. Es vital que (los alumnos) comprendan cómo las líneas y colores pueden comunicar emociones”, expresó el maestro Miguel Flores.

Al final del proyecto se espera reunir las obras realizadas y documentar su proceso creativo para montar una exposición. La exhibición ofrecería a los alumnos la oportunidad de compartir su trabajo, fortalecer su confianza y generar un espacio de intercambio de ideas y perspectivas en torno a la interpretación del movimiento.

A través de la exposición el público podrá apreciar la evolución creativa de los estudiantes y comprender cómo la danza puede transformarse en imagen, a través de un proyecto que destaca la colaboración, la experimentación y el arte en todas sus formas.

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Maestros del CMA reactivan el Danzón en Mazatlán

Mazatlán, Sinaloa 06 de abril 2026.- En Mazatlán, el danzón no se resiste a desaparecer, se reorganiza, se estudia y vuelve a sonar. Bajo esa premisa surge Gozazón, una agrupación integrada por maestros vinculados al Centro Municipal de las Artes de Mazatlán (CMA), que apuesta por la preservación activa de este género a través de la interpretación en vivo.

El proyecto se sostiene en una idea clara, el danzón no puede sobrevivir únicamente como memoria o grabación; necesita ejecutarse frente al público para mantener su sentido social, corporal y comunitario. En esa línea, aunque no forma parte del ensamble, el antropólogo musical Lorenzo Covarrubias ha sido una figura clave en el impulso del proyecto.

Desde su perspectiva, el danzón pierde su esencia cuando se reduce a lo documental o a lo reproducido. Su naturaleza está en la interacción, en el diálogo entre músicos y bailarines, en el tiempo compartido, en la respiración colectiva que ocurre únicamente cuando hay interpretación en vivo. Por ello, su insistencia ha sido clara: el danzón debe sonar en vivo porque es, ante todo, una práctica social antes que un objeto sonoro.

Esa visión encontró eco en el músico Max Carreón, percusionista, gestor cultural y egresado del Conservatorio Nacional de Música de México, quien ha sido pieza fundamental en la articulación del proyecto. Con formación en gestión cultural y música tradicional mexicana —y con la marimba como eje de su práctica—, Carreón ha impulsado la organización, continuidad y proyección de Danzazón.

El origen del vínculo entre ambos revela el espíritu del proyecto. Fue en un mercado orgánico donde, mientras Carreón tocaba con un grupo de marimba, Covarrubias se acercó con una pregunta directa: “¿No se saben un danzón?”. La respuesta fue “Nereidas”. Ese momento detonó una relación de colaboración que hoy se traduce en una propuesta concreta para el rescate del género.

Gozazón se conforma además por músicos con perfiles diversos y en formación constante. En la trompeta, Sebastián Cedillo desarrolla una línea que articula interpretación, difusión e incluso interés por la investigación en el ámbito de los metales, con una visión orientada hacia la música de concierto y los arreglos contemporáneos.

En la flauta, Frida Fernández aporta una dimensión pedagógica relevante, reflejada en el desarrollo de sus alumnos dentro de distintos contextos musicales, tanto sinfónicos como populares.

El ensamble también integra a Javier Ochoa, joven músico mazatleco con fundamentos sólidos, cuya formación y regreso a la ciudad fortalecen el tejido local desde una perspectiva que dialoga con la música sinaloense.

En el bajo, Daniel Sánchez, originario de la Ciudad de México y ya consolidado en Mazatlán, aporta versatilidad al transitar entre géneros como el jazz y el blues, enriqueciendo la base rítmica del grupo.

Asimismo, en el entorno formativo del proyecto destaca la presencia de Juan Carlos Chavarría, músico con preparación de conservatorio, disciplina y una visión orientada al crecimiento artístico continuo. Actualmente dirige a la Orquesta Juvenil del CMA.

A este entramado se suma Dulce Virginia Uribe Paredes, promotora del danzón desde la danza, así como la comunidad generada en torno a Dulce Danzón, que ha sostenido la práctica social del género en Mazatlán.

El trasfondo es claro, en un contexto donde otras expresiones logran mayor visibilidad, el danzón enfrenta el riesgo de ser desplazado. Sin embargo, quienes impulsan Gozazón coinciden en que no se trata de un género agotado, sino de un patrimonio subaprovechado.

Por ello, la apuesta no es solo interpretarlo, sino reactivarlo como experiencia viva. Porque mientras el danzón siga sonando en vivo, seguirá existiendo como lo que siempre ha sido, un espacio de encuentro.

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El Blues como experiencia viva: Quique Gómez comparte su trayectoria y conocimiento

Mazatlán, Sinaloa, 06 de abril de 2026.– El aula de percusiones del Centro Municipal de las Artes se convirtió en un espacio de diálogo, historia y música viva con la masterclass impartida por el armonicista y cantante español Quique Gómez, quien ofreció a los estudiantes una inmersión profunda en el universo del blues desde una perspectiva tanto histórica como vivencial.

A lo largo de la sesión primaveral, Gómez no solo abordó los orígenes del blues como una expresión cultural nacida de la experiencia afroamericana, sino que lo conectó con su propia historia de vida: la decisión de trasladarse a Chicago para aprender el género desde su raíz, conviviendo con figuras fundamentales y absorbiendo el lenguaje musical directamente en su contexto original. Este testimonio dotó a la clase de una dimensión auténtica, donde el aprendizaje trascendió lo técnico para situarse en el terreno de la experiencia.

El músico, cuya trayectoria lo ha llevado a escenarios de cinco continentes y a colaborar con grandes exponentes del blues, compartió con los alumnos una visión clara sobre la importancia de la escucha, la improvisación y el sentido narrativo dentro de la interpretación. En este sentido, enfatizó cómo el blues se ejecuta, se cuenta y se siente, estableciendo un vínculo directo entre el intérprete y su historia personal.

Uno de los momentos más enriquecedores fue el conversatorio que sostuvo con los estudiantes, quienes, desde su formación en el ámbito clásico, plantearon inquietudes sobre la transición hacia lenguajes más libres como el blues. Quique Gómez propició una reflexión sobre las diferencias y puntos de encuentro entre ambos mundos, y destacó que la técnica académica puede convertirse en una herramienta poderosa cuando se pone al servicio de la expresión genuina.

La masterclass fue coordinada por el maestro Omar Ríos, quien ha impulsado la apertura de estos espacios de encuentro entre artistas internacionales y la comunidad estudiantil del CMA, fortaleciendo así la formación integral de los jóvenes músicos.

Con este tipo de actividades, el Centro Municipal de las Artes reafirma su compromiso con una educación artística que no solo se limita al aula, sino que conecta a sus estudiantes con las corrientes vivas de la música en el mundo, ampliando sus horizontes creativos y profesionales.

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“La Nostalgia del Ayer”, un viaje íntimo a la memoria abrirá sus puertas en Mazatlán

Mazatlán, Sinaloa, 06 de abril de 2026.- La memoria, los recuerdos y la esencia de lo cotidiano se convierten en arte en la exposición “La Nostalgia del Ayer”, una propuesta visual que invita al espectador a detener el tiempo y reencontrarse con las emociones que habitan en lo más profundo de la vida diaria.

La inauguración se llevará a cabo el 17 de abril a las 6:00 de la tarde en la Galería Ángela Peralta, uno de los espacios más emblemáticos para las artes plásticas en Mazatlán. La entrada será libre para que todo el público pueda acercarse y disfrutar de esta experiencia artística.

Bajo la dirección de Rafael Ávila Tirado y la coordinación de Elizabeth Sarabia, esta exposición reúne el talento de un amplio colectivo de artistas que, a través de diversas técnicas y estilos, construyen un mosaico visual cargado de evocaciones: escenas familiares, paisajes del pasado, instantes de infancia y fragmentos de vida que dialogan con la sensibilidad del espectador.

Cada obra se convierte en una ventana hacia recuerdos compartidos, donde la nostalgia no es solo un sentimiento, sino un lenguaje visual que conecta generaciones. La riqueza de miradas y propuestas convierte a esta exposición en una experiencia plural, íntima y profundamente humana.

“La Nostalgia del Ayer” permanecerá abierta al público hasta el 22 de mayo, como parte de la Temporada Primavera 2026, consolidando así la oferta cultural del Instituto Municipal de Cultura, Turismo y Arte de Mazatlán.

Es una invitación abierta a recorrer el pasado desde el presente, a mirar con otros ojos lo que fuimos y a redescubrir la belleza de los recuerdos. Una exposición para sentir, reflexionar y, sobre todo, recordar.