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“Zarpar”, graduación de la Generación XXIII de la EPDM

Con la fuerza de lo simbólico y la profundidad de lo vivido, la Generación XXIII de la Escuela Profesional de Danza de Mazatlán (EPDM) presentó su función de graduación titulada “Zarpar”, una despedida escénica cargada de emoción, potencia física y pensamiento artístico. El programa, conformado por dos obras coreográficas, se convirtió en un rito colectivo, un cierre ceremonial de etapa y, a la vez, un impulso hacia nuevos territorios creativos.

Una travesía con identidad

La función abrió con la proyección de un video que retrató a los intérpretes mediante un estudio fotográfico realizado por Martín Gavica. Las imágenes, sobrias y poéticas, ofrecieron una antesala emocional que permitía reconocer en cada rostro el camino recorrido, así como la huella que la EPDM ha dejado en sus cuerpos.

En la primera pieza : “Espacio Sagrado” (Dirección y coreografía: Víctor Manuel Ruiz) lo corporal y lo espiritual se entrelazaron con intensidad. La escena se desplegó en una atmósfera densa, casi ritualística. Bajo luces tenues y cenitales que apenas delineaban los cuerpos sobre el suelo, los intérpretes parecían invocar memorias desde una dimensión profunda del ser. El movimiento fue lento, introspectivo, y transmitía la idea de renacimiento o transmutación.

Un elemento destacado fue el uso sonoro. Parte de la coreografía estuvo acompañada por la pieza “Hammer (Ancient Methods Remix)” de Matthew Herbert, un músico británico reconocido por su estilo de electrónica minimalista. La textura de esta música —compuesta por capas repetitivas, loops sutiles y resonancias industriales— aportó un pulso inquietante y contemplativo que contrastaba con lo espiritual del movimiento, generando un equilibrio entre la corporalidad orgánica y el paisaje sonoro digital.

La imagen escénica, reforzada por un diseño de iluminación puntual y la presencia de lámparas suspendidas, convocó al espectador a un espacio de recogimiento y reflexión sobre el paso del tiempo, el cuerpo como templo y la vida como rito.

“Alma, Corazón y Vida” (Dirección: Alex Chávez Flores y Fernando Leija Flores). Con una energía totalmente distinta, esta coreografía fue una explosión vital de movimiento, color y caos emocional. Planteada como una fiesta de despedida, la pieza presentó una estructura coral, festiva y performática, en la que los intérpretes jugaron con roles escénicos que iban desde lo absurdo hasta lo conmovedor.

En el escenario se pudieron apreciar el uso de objetos como prendas de ropa, lámparas colgantes y una escenografía que simulaba una pista de baile o un espacio social decadente y brillante. La iluminación fue esencial para delimitar atmósferas —azules, cálidas, teatrales— que conducían al espectador por estados emocionales intensos: del juego al duelo, de la euforia al vacío.

La coreografía osciló entre lo colectivo y lo individual, entre el desenfreno y la pausa, ofreciendo múltiples capas de lectura sobre la juventud, la nostalgia, el ego, la identidad y la celebración.

Musicalmente, el collage sonoro fue un acierto rotundo: Los Panchos, SEATBELTS, Banda Sinaloense MM, Antonio Sánchez, María Daniela y su Sonido Lasser, entre otros, dieron vida a una paleta rítmica rica en contrastes, entre el bolero, el jazz, la electrónica, el pop kitsch y los sonidos del norte. Cada tema marcaba un tono escénico distinto, permitiendo a los intérpretes cambiar de estado físico y emocional con gran fluidez.

Una generación lista para zarpar

Frida Alfaro, Alejandro Bárcenas, Daniel Delgado, María Fernanda Félix, Sara Henao, Brandon Hernández, Carolina Ponce, Iván Silva, Naima Toledo, Isaura Torres, Mariana Constantino y Juan Carlos Pineda se despidieron del escenario como generación, dejando en claro su madurez artística y la potencia de su formación. Cada intérprete aportó su singularidad sin perder la cohesión grupal, demostrando un manejo profundo del lenguaje contemporáneo.

La EPDM y el horizonte de la danza en México
La EPDM, bajo la visión fundacional de Delfos danza contemporánea, se ha consolidado como uno de los centros formativos más importantes de Latinoamérica. Gracias al respaldo del Instituto de Cultura, Turismo y Arte de Mazatlán, esta institución ha sostenido un compromiso con la excelencia, la innovación y la construcción de pensamiento crítico a través de la danza.

“Zarpar” no fue sólo una función de graduación: fue una metáfora viva del arte como acto de transformación. Una despedida lúcida, valiente y luminosa que reafirma el poder de la danza contemporánea en el México actual.

Una invitación a partir sin olvidar el puerto que los vio crecer. Porque como bien se dijo al cierre del programa, cada uno zarpará …pero con el corazón latiendo al ritmo de su Ítaca, la EPDM.

Porque mientras existan espacios como la EPDM, siempre habrá cuerpos que resistan, cuestionen y, sobre todo, bailen.

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“El Mago de Oz” encanta al público en Casa Haas

La magia y el talento infantil llenaron el Museo Casa Haas la noche del sábado 5 de julio, durante la exitosa presentación de la obra “El Mago de Oz”. Con esta puesta en escena 22 alumnos del Taller Infantil de Teatro del Centro Municipal de las Artes culminaron su formación artística durante el ciclo escolar 2024 – 2025.

Bajo la experta dirección de la Maestra Dulce Guzmán, los pequeños artistas dejaron al descubierto su gran talento al dar vida a una obra llena de humor, aventura y mensajes inspiradores sobre la confianza en uno mismo, la amistad y la importancia de luchar y perseguir los sueños.

Resultado de meses de estudio y divertidos ensayos, los niños y niñas demostraron su capacidad para brillar en escena y superar desafíos al personificar a los entrañables personajes de Oz, arrancando risas y aplausos del público compuesto por familiares, amigos y amantes del teatro.

La escenografía y los efectos visuales con un “toque casero” como bromeó el mago de la función, lograron crear una atmósfera mágica y envolvente que acompañó el viaje a la Tierra de Oz con la esperanza de que los deseos se hicieran realidad.

Desde la aparición del poderoso Mago de Oz (Silvano García); Dorothy interpretada con dulzura por Fernanda Sepúlveda y Valentina Koerdell, hasta el Espantapájaros (Leslie Bastidas Nordahl), que anhelaba un cerebro; el Hombre de Hojalata (Santino Becerra) en busca de un corazón; el León Cobarde (Logan Armenta Guzmán), que soñaba con ser valiente y la Bruja (Gretel Anaya), la villana de la historia, cada uno de los personajes principales fue representado con convicción y energía contagiosa.

El vestuario aportó un toque especial al montaje.

Aunque divertida la obra fue una cátedra sobre el valor de la amistad, el coraje y el descubrimiento de que los mayores tesoros a menudo residen dentro de nosotros mismos.

Al finalizar El Mago de Oz la maestra Dulce Guzmán hizo un reconocimiento a todos los involucrados en el proyecto, y en especial a los padres de familia por apoyar la educación artística de sus hijos.

La pasión de los niños por el teatro fue evidente reflejando el ambiente positivo y enriquecedor que se fomenta en las clases del Taller Infantil de Teatro, expresó Dulce Guzmán, quien también agradeció al Instituto de Cultura, Turismo y Arte de Mazatlán por facilitar el espacio y por su apoyo, permitiendo que la niñez explore y desarrolle el amor por el arte.

Con una fuerte ovación el público celebró el éxito de esta representación. Y no hubo despedida, sino el deseo de regresar a clases el próximo ciclo escolar.